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viernes, 11 de mayo de 2012

Musica Ficta - Alonso LOBO. Missa Simile est regnum caelorum, Missa Petre ego prote rogavi


Musica Ficta - Alonso Lobo. Missa Simile est regnum caelorum, Missa Petre ego prote rogavi


Eva Juárez, soprano
Pilar Moral, soprano 
Marta Infante, contralto
Miguel Bernal, tenor
Luis Vicente, bajo
Héctor Guerrero, 
María Crisol, bajón
MUSICA FICTA
Raúl Mallavibarrena


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El disco que da lugar a este comentario es una nueva e importante aportación del sello Enchiriadis al conocimiento de la polifonía española. El grupo Música Ficta que dirige Raúl Mallavibarrena, ha grabado el que viene a ser el tercer compacto dedicado enteramente a Alonso Lobo. El primero lo realizó en el Taller Ziryab de Sevilla hace quince años; el segundo, que pronto cumplirá diez, es un registro del afamado The Tallis Scholars. Uno y otro contenían casi el mismo repertorio, los motetes del Liber Primus y la Missa María Magdalena, a 6 voces. Sin embargo Música Ficta nos ofrece ahora dos nuevas misas del Liber Primus: Missa Simile est Regnum Caelorum y Missa Petre ego pro te rogavi, ambas a cuatro voces. Han respetado la loable costumbre de incluir los dos motetes a 4 de Guerrero que fundamentan las correspondientes misas de Lobo. Y además ha añadido como botón de muestra, el motete cuaresmal Vivo ego, dicit Dominus del mismo Lobo. 
Musica Ficta cuenta con las voces excelentes de Eva Juárez, Pilar Moral, Marta Infante, Miguel Bernal, Luis Vicente y Hector Guerrero. María Crisol al bajón (precursor del actual fagot), contribuye a la espléndida sonoridad de la polifonía del maestro ursuonense, sumamente expresiva en sus dramáticos contrastes, con muy expansivas líneas melódicas y la dulzura contemplativa de los mejores polifonistas españoles de aquel tiempo. ... LEER MAS

Muchas gracias a todos.

lunes, 19 de marzo de 2012

Morales: Music for Philip II , Paul McCreesh.. Gabrielli Consort



Morales: Music for Philip II
Alonso Lobo , Cristobal de Morales 
 Paul McCreesh (Conductor)
 Gabrielli Consort (Orchestra)

En abril de 1539, cuando se hallaba en Toledo embarazada del que podía haber sido su sexto hijo, la emperatriz Isabel de Portugal se sintió muy enferma. Los doctores Alfaro y Villalobos, que la atendían en el palacio de Fuensalida, trataban de curarle "así en lo tocante a la disposición de las calenturas pasadas como a la conservación de lo que está en el vientre..." La emperatriz no estaba bien desde octubre de 1537, mes en que dio a luz con dificultades a su quinto hijo, el príncipe Juan, fallecido poco después. Unas agudas fiebres tercianas en abril de 1539 pusieron en peligro su vida y la de su futuro hijo hasta el punto de que el doctor Villalobos, judío converso, comunicó con crudeza a Francisco de los Cobos, persona de toda confianza del emperador, sus temores a una intervención "porque yo no querría ser tan entrometido que me acusasen de muy agudo, que hay mil maliciosos que luego echan la culpa al puto de mi agüelo". La emperatriz abortó y falleció el 1 de mayo de aquel año, produciendo una gran conmoción en su esposo Carlos V, que se retiró unos días al toledano monasterio de la Sisla; el luctuoso suceso produjo dolor en todo el reino e incluso en toda la Europa imperial. El musicólogo y organista Clemente Terni se inclina a pensar que Cristóbal de Morales (c.1500-1553) pudo escribir su Missa pro defunctis a 5 voces para las exequias de la emperatriz en Roma, pues era entonces el maestro sevillano cantor de la Capilla Pontificia cuando éstas tuvieron lugar en la basílica de San Pedro (28 de mayo de 1539). Tal vez pudo entonarse este Réquiem en la presentación oficial del Juicio final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, el 31 de octubre de 1541. Era inevitable que los imponentes frescos, y en especial la parte inferior, más visible, con los condenados cruzando el Estigio en la abarrotada barca de Carente, conmoviesen el ánimo de Morales y suscitasen en él la sombría atmósfera de su Missa pro defunctis a 5. Recordemos que Miguel Ángel comenzó a pintar sobre el muro del altar de la Capilla Sixtina el año 1535. Casi siete años de trabajo durante los cuales el insigne maestro andaluz pudo seguir paso a paso aquella obra gigantesca, ya que el 1 de septiembre de ese año había sido nombrado cantor de la Capilla papal. En cualquier caso, Morales publicó su Réquiem en Roma, en las prensas de Valerio y Ludovico Dórico en el año 1544, dentro de su volumen Christophori Morales Hispalensis Missarum líber secun-dus, de enorme repercusión en toda Europa y en las ciudades del Nuevo Mundo. Se sabe, por ejemplo, que fue cantado en México durante las ceremonias que en 1559 tuvieron lugar a la muerte de Carlos V. Sobre el Réquiem a 5 de Morales (compuso otro más breve, a 4 voces) el musicólogo austríaco August Wilhelm Ambros comentó: "La Missa pro defunctis, aunque magnífica, inspira terror. Uno tiembla en presencia de esta sombría y nocturna pieza maestra. Nos parece como si estuviéramos dando vueltas por criptas tenebrosas bajo bóvedas de plomo sustentadas por gruesas columnas. Todo en ella es sencillo y austero, lo más sobrio que pueda imaginarse. Ante la muerte, los colores palidecen y toda alegría cesa. Morales, el español, concibe la muerte en su más terrible seriedad..." Hizo bien, por tanto, Morales, según Robert Stevenson, en elegir para el grabado que ilustraba la obra en su edición la imagen de un esqueleto cavando la tierra.*** DIVERDI/ Art de: Andrés Ruiz Tarazona






La música de difuntos de Cristóbal de Morales gozó de tanto éxito que continuó cantándose a lo largo de todo el siglo XVI y fue modelo para otros compositores que abordaron el mismo género. Sonó en los funerales de Carlos V y de Felipe II, y en algunas catedrales sirvió como música para las misas de réquiem hasta el siglo XVIII. En su larga carrera, cercana a cumplir las tres décadas, Gabrieli Consort se ha movido con absoluta propiedad en un repertorio amplísimo, que incluye la mejor música del Renacimiento español, como confirman sus grabaciones dedicadas a Victoria, Morales y otros compositores españoles de su tiempo.*** 1


Cristóbal de Morales (c. 1500-1553): Requiem (1544)
Officium defunctorum: Invitatorium
Antífona “Circumdederunt me”
Salmo 94: “Venite, Exultemus Domino”
Missa pro Defunctis (1544)
Introitus: “Requiem aeternam”
Kyrie
Oratio – Dominus vobiscum
Epistola
Graduale: “Requiem aeternam”
Tractus: “Absolve, Domine”
Sequentia: “Dies irae”
Evangelium
Offertorium: “Domine Jesu Christe”
Prefatio
Sanctus
Benedictus
Pater noster
Agnus Dei
Communio: “Lux aeterna”
Postcommunio

Alonso Lobo (ca. 1555-1617): Versa est in luctum (motete a 6 voces)



Cristóbal de Morales (Referencia de la imagen)

Cristóbal de Morales (Sevilla, 1500 - Málaga o, según otros, Marchena, 1553) es el principal representante de la escuela polifonista andaluza y uno de los tres grandes, junto a Tomás Luis de Victoria y Francisco Guerrero, de la composición polifónica española del Renacimiento. Su música es vocal y sacra, con sólo un par de excepciones. Es, sin duda, el mejor compositor español de toda la primera mitad del siglo XVI y su fama, que se extendió inmediatamente por Europa, pervivió durante los siglos siguientes.

Morales se formó como niño cantor del coro de la Catedral de Sevilla, junto al poeta y maestro de capilla Pedro Fernández de Castilleja y al insigne Francisco de Peñalosa, importador de la técnica flamenca. Su segundo puesto profesional, en 1526, fue el de maestro de capilla de la catedral de Ávila. En 1529 pasó a la de Plasencia, donde desempeñó el cargo hasta 1532, mereciendo el reconocimiento del Cabildo por el esfuerzo dedicado a las tareas de enseñanza. No hay duda de que Morales era un cantante notable y cuando en 1535 viajó a Roma, el propio Paulo III se ocupó de hacerlo entrar en el coro papal, en el que permaneció hasta 1545; ésta es al menos su propia versión. En la capilla papal Morales disfrutó del contacto con algunos de los más notables compositores del momento, miembros también del coro, como Costanzo Festa, Jacques Arcadelt o Nicolas Gombert junto al cual publicó muchas de sus obras en ediciones conjuntas.
En 1545, después de intentar sin éxito conseguir otro puesto en Italia, volvió a España, al quedar vacante el de maestro del coro de la catedral de Toledo. Allí sustituyó al dimisionario Andrés de Torrentes, un compositor extraordinario aunque escasamente conocido. La vida profesional de Morales en España se volvió difícil, a pesar del universal reconocimiento que ya entonces merecía su obra. Hallazgos recientes han confirmado que en los dos años que permaneció en Toledo, Morales continuó componiendo obras magníficas, aunque olvidadas, a la vez que se convertía en maestro de otro de los grandes de la época, Francisco Guerrero, entonces aún adolescente. Los últimos años los pasó Morales primero en Marchena, al servicio del Duque de Arcos, y finalmente en Málaga, donde protagonizó una relación conflictiva con el cabildo de la catedral, de la que era maestro de capilla.
La obra de Morales ha sido el objeto secular de una polémica estéril, que se prolonga hasta nuestros días, sobre su carácter español o foráneo. En 1549 Juan Bermudo caracterizó su música como extranjera, y desde entonces nunca ha faltado quien resaltara la influencia de músicos como Josquin Des Prés y Johannes Ockeghem, introducida en España por Francisco de Peñalosa, maestro de Capilla de Fernando el Católico. Felipe Pedrell y su amigo Francisco Asenjo Barbieri resucitaron a fines del siglo XIX, época de nacionalismo musical, la cruzada para rescatar la imagen “española” del maestro. Ciertamente no faltan pruebas de continuidad con la tradición y el espíritu de la música ibérica, como el que algunas de sus misas se basaran en melodías tradicionales españolas o su utilización de la armonía. Otros han usado argumentos menos tangibles, como un supuesto misticismo típicamente hispano, paralelo al de una Santa Teresa, que caracterizaría una obra cargada de “espiritualidad”. Lo cierto es que Morales se consagró como sacerdote en sus años de Toledo, y que toda su obra es de tema sacro.
Desde luego Morales no es sólo el heredero de una tradición o el precursor de otros, sino un músico genial dotado de un estilo propio con rasgos bien definidos, por ejemplo, su inventiva en materia de ritmo.
Cristóbal de Morales se ocupó antes que nadie, desde sus años en Roma, de la publicación de su obra, que alcanzó enorme difusión y popularidad. Sus partituras se convirtieron en la base para innumerables adaptaciones instrumentales, sobre todo para vihuela, teclado o arpa, que estuvieron entre las más populares para amenizar reuniones privadas. Algunas aparecen en repertorios como el de 1547 de Enríquez de Valderrábano, o el de 1557 de Luis Venegas de Henestrosa.
No se discute la influencia de Morales sobre la obra polifónica de los compositores cronológicamente siguientes. Se ha destacado la que tuvo sobre Palestrina, que actúa de puente con el muy posterior Tomás Luis de Victoria. Palestrina, por ejemplo, basó una de sus misas en el motete O sacrum convivium. El propio Guerrero resaltó con orgullo su deuda hacia Morales, del que declara que había aprendido lo suficiente como “para poder emprender cualquier magisterio”.
La obra musical reconocida y publicada de Morales, a falta aún de mucho esfuerzo de recopilación, se clasifica en:
22 misas a 4, 5 y 6 voces.
81 motetes.
18 magníficats.
11 himnos.
Cinco juegos de «lamentaciones».
Algunas canciones y otras piezas profanas.
*** 2

Muchas gracias a todos.

KARL.

*** 1 Centro Nacional de difusión musical. Ref/ Cristobal de Morales. ¨** 1
*** 2 / Fuentes y contribuyentes del artículo
Cristóbal de Morales  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=54649276  Contribuyentes: Airunp, Aldney, Dajoropo, Dyon, Ecemaml, Emilcar, Escarlati, Ferbr1, Gabri-gr-es, Irus,
Jane Doe, Jmvgpartner, Juandelenzina, Jándalo, Kiekvogel, LP, Leonard Vertighel, Mushii, Netito777, Nixón, Olarcos, Posible2006, Sanbec, Tomatejc, Urdangaray, Wikielwikingo, 35 ediciones
anónimas
Fuentes de imagen, Licencias y contribuyentes
Archivo:Cristóbal de Morales.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Cristóbal_de_Morales.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: Angelo Rossi / 
*** DIVERDI/ Art. de: Andrés Ruiz Tarazona  en el que refiere este cd: EN2002 CRISTÓBAL DE MORALES Réquiem. Lamentabatur Jacob.

domingo, 4 de marzo de 2012

Alonso Lobo... Missa Maria Magdalene, The Tallis Scholars, Peter Phillips


Alonso Lobo... Missa Maria Magdalene

 Peter Phillips

The Tallis Scholars es un grupo británico fundado en 1973 por su director Peter Phillips. Están especializados en la interpretación a capella de la música sacra del Renacimiento.
La formación generalmente consiste en diez miembros y normalmente graban en su propio sello musical, Gimell Records.
Aparte del trabajo como músicos profesionales, algunos componentes del grupo tienen también actividades en el campo académico: Phillips ha publicado el libro English Sacred Music 1549-1649 y Sally Dunkley, Francis Steele y Deborah Roberts tienen actividades relacionadas con la publicación y edición de trabajos relaccionados con el Renacimiento y el comienzo del Barroco.




CD

Guerrero: Maria Magdalene

Lobo: Missa Maria Magdalene
Kyrie
Gloria
Credo
Sanctus & Benedictus
Agnus Dei I & II

Lobo: Motets
O quam suavis est, Domine
Quam pulchri sunt
Ave Regina caelorum
Versa est in luctum
Credo quod Redemptor
Vivo ego, dicit Dominus
Ave Maria

Playing time: 63'

Production date: 1997




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Alonso Lobo (Osuna, hacia 1555 – Sevilla, 5 de abril de 1617) fue un compositor español de música renacentista, hijo de Alonso Lobo y de Jerónima de Borja. Aunque no tan famoso como Victoria, fue tenido en gran consideración y Victoria mismo lo consideraba su igual.
Tras pertenecer al coro de niños en la catedral de Sevilla, recibió un título de la Universidad de Osuna y pasó a ser canónigo en una iglesia de Osuna en algún momento anterior a 1591. En ese año, la catedral de Sevilla lo nombró asistente de Francisco Guerrero (de quien fue discípulo) y más tarde se convertiría en maestro de capilla durante las ausencias de Guerrero. En 1593 lo contrató la catedral de Toledo como maestro de capilla; permaneció allí hasta 1594, cuando volvió a Sevilla.
La música de Lobo combina la suave técnica del contrapunto de Palestrina con la sombría intensidad de Victoria. Alguna de su música también usa técnicas policorales, que eran comunes en Italia hacia 1600, aunque Lobo nunca usó más de dos coros (la música coral contemporánea de la escuela de Venecia usaba a menudo muchos más — Gabrieli a menudo escribía para tantos coros como cupieran en las espaciosas iglesias de Venecia). Lobo extendió su influencia mucho más allá de las fronteras españolas: en Portugal y en lugares tan lejanos como México fue considerado los siguientes 100 años como uno de los mejores compositores españoles.
Sus trabajos incluyen misas y motetes, tres pasiones, lamentaciones, salmos e himnos, además de un miserere para 12 voces (que se ha perdido). Ninguna música secular o instrumental ha sobrevivido que se sepa./*** 1





Francisco Guerrero (Sevilla, 4 de octubre de 1528 – 8 de noviembre de 1599) es junto a Tomás Luis de Victoria y Cristóbal de Morales uno de los grandes nombres de la música sacra española del Renacimiento y uno de los mayores compositores españoles de todos los tiempos. Actualmente tiene un conservatorio con su nombre en conmemoración suya.
Recibió su formación musical inicial, como miembro del coro de la catedral de Sevilla, por su hermano Pedro y por Fernández de Castilleja. También recibió instrucción de Cristóbal de Morales. A los 17 años (1546) fue nombrado maestro de capilla de la catedral de Jaén. Antes de cumplir los treinta había consolidado una excepcional reputación y su obra se publicaba en el extranjero. Fue nombrado maestro de capilla de la catedral de Málaga, aunque nunca llegó a residir allí, antes de ser empleado por el coro de la catedral de Sevilla. Viajó extensamente por España y Portugal, al servicio del emperador Maximiliano II y pasó luego en Italia un año (1581-1582). Años más tarde decidió visitar Tierra Santa, lo que hizo en 1589. Fue hecho cautivo por piratas durante el viaje de regreso y tuvo que ser rescatado, como era común en la época, por el pago de una considerable cantidad. La aventura fue narrada por él en el libro El viage de Hierusalem (El viaje de Jerusalén) publicado en 1590 que tuvo un gran éxito popular. El endeudamiento subsiguiente lo llevó a prisión, hasta que fue contratado de nuevo para el coro de la catedral de Sevilla, donde terminó sus días, como maestro de capilla, cuando la peste del 1610 acabó con su vida.
Guerrero pasó más tiempo en España que Victoria o Morales, residentes mucho tiempo en Italia, y también compuso una mayor proporción de obras profanas. También se distingue de ellos por una abundante obra instrumental, además del cuerpo principal, formado por obras vocales sacras. Destaca por la variedad de emociones que fue capaz de poner en su música, desde el recogimiento místico a la exaltación, desde la mayor alegría a al desesperación. Su obra, muy popular, siguió interpretándose mucho tiempo, especialmente en las catedrales americanas. Como sus contemporáneos españoles, prefería las texturas homofónicas, con una voz dominante y las otras subordinadas a ella. Anticipó la armonía funcional, lo que dio lugar a que uno de sus Magnificat, cuya partitura anónima fue encontrada en Lima, fuera considerada mucho tiempo una obra del siglo XVIII.
Compuso 18 misas y unas 150 piezas litúrgicas diversas, incluyendo motetes, salmos, vísperas,… además de canciones sacras y profanas (ejemplo: "canciones y villanescas espirituales"). Varias de sus composiciones de distinto género están contenidas en el Cancionero musical de la casa de Medinaceli./*** 2






Cancionero musical de la casa de Medinaceli


El Cancionero de Medinaceli o Cancionero Musical de Medinaceli (CMM) es un manuscrito que contiene música española del Renacimiento. Fue copiado en la segunda mitad del siglo XVI y se conservó en la Biblioteca de la Casa del Duque de Medinaceli, de donde procede su nombre. Probablemente, constituye la recopilación de polifonía profana española de la época renacentista más importante después del Cancionero de Palacio.
El manuscrito se compone de 208 folios y mide 307 x 215 mm. En él intervinieron un copista principal y dos o tres copistas adicionales. Se cree que fue compilado en Andalucía, en torno a Sevilla. Una inscripción parcialmente legible parece sugerir que perteneció a un monasterio en Jerez de la Frontera. Posteriormente perteneció a Luis Jesús Fernández de Cordoba y Salabert (1880-1956), decimo séptimo Duque de Medinaceli, en cuya biblioteca se custodió (de ahí la referencia que puede verse en algunas fuentes antiguas: Madrid, Biblioteca de la Casa del Duque de Medinaceli, Ms 13230). Sin embargo, es posible que perteneciera a la familia de Medinaceli desde un periodo anterior. En la década de 1960s, la Biblioteca de Medinaceli fue adquirida por el financiero y abogado Bartolomé March Servera, quedando el manuscrito custodiado en la Biblioteca de Bartolomé March, en Madrid. Tras la muerte del financiero en 1998, la biblioteca quedó en depósito en la Fundación Bartolomé March, en Palma de Mallorca. A finales del 2005, la biblioteca fue declarada de interés público por el gobierno balear, existiendo actualmente un litigio entre éste y los herederos de Bartolomé.
El manuscrito fue estudiado y transcrito por el musicólogo Miquel Querol Gavaldá (C.S.I.C. Barcelona. 1949-1950).
El libro contiene 177 obras, de las cuáles 100 son seculares y el resto religiosas. El género musical mejor representado en el repertorio secular es el madrigal, contando también con villancicos y romances.
Cuenta con obras de los siguientes compositores: Cristóbal de Morales (16 obras), Ginés de Morata (11), Juan Navarro (8), Francisco Guerrero (7), Rodrigo de Ceballos (7), Diego Garçón (7), Cipriano (podría ser Cipriano de Soto) (6), Bernal Gonçales (4), Pedro Guerrero (3), Antonio Cebrián (3), Ortega (1), Fray Juan Díaz (1), F. Chacón (1), B. Farfán (1), Antonio de Cabezón (1), Bartolomé Escobedo (1), Gerónimo (podría ser Gerónimo de la Cueva Durán) (1), Nicolas Gombert (1), Orlando di Lasso (1). Como puede verse la mayoría de los compositores son andaluces o trabajaron en torno a las catedrales andaluzas. Hay también 43 obras anónimas. En general, éstos compositores pusieron música a villancicos y poemas de literatos como Juan Boscán, Garcilaso de la Vega, Gutierre de Cetina, Jorge de Montemayor, Baltasar del Alcázar, Juan de Leyva y Garci Sánchez de Badajoz./ *** 3

*** Extr: ***1, 2, 3




Instrumentos musicales en el Museo Diocesano de Albarracín





Muchas gracias a todos.

KARL.