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miércoles, 18 de abril de 2012

Grand Ballet, Marin Marais


Grand Ballet, Marin Marais
Flac+ Cue

PAOLO PANDOLFO, viola de gamba

Guido Balestracci, viola de gamba 
Thomas Boysen, tiorba y guitarra barroca
Dolores Costoyas, guitarra barroca y tiorba
Mitzi Meyerson, clave


CD

MARIN MARAIS (1656-1728)

Suite en La mineur (IIIe Livre) 
1 Prélude 
2 Fantaisie 
3 Allemande 
4 Courante 
5 Sarabande 
6 Gigue + Double 
7 Gavotte 
8 Menuets 1 & 2 
9 Grand Ballet

Suite en Sol majeur (IIIe Livre) 
10 Prélude 
11 Caprice 
12 Allemande + Double 
13 Courante 
14 Sarabande grave 
15 Gigue à l'angloise 
16 Gigue La Petite 
17 Gavotte 
18 Menuets 1 & 2 
19 Muzette (IVe Livre) 
20 Chaconne (Ve Livre)

Suite en Ré mineur (IIe Livre) 
21 Prélude 
22 Bourrasque 
23 Allemande 
24 Courante 
25 Sarabande 
26 Gigue 
27 Menuets 1 & 2 
28 Double Rondeau

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El gesto, desde el más escondido hasta el más manifiesto, desde el que surge directamente del interior del alma hasta el que lo hace del cuerpo, yendo este último desde el más contenido hasta el más pomposo y teatral, el gesto, decíamos, es la materia prima de las suites de Marais". Con esta declaración de principios inicial se adentra Paolo Pandolfo en las tres suites del compositor francés que conforman su último disco, Grand Ballet. La ósmosis se hace más profunda e inextricable, puesto que las suites de danza de Marais no están pensadas para ser música de baile. La danza es más bien un principio espiritual. ......... LEER MAS


Muchas gracias a todos.

KARL.

jueves, 12 de abril de 2012

Al Alva Venid , Secular Music of the 15th and 16th Centuries, José Miguel Moreno


Al Alva Venid , Secular Music of the 15th and 16th Centuries
FLAC IMG+CUE

Ensemble La Romanesca

Marta Almajano (soprano)
Paolo Pandolfo (viol)
Juan Carlos de Mulder (vihuela, guitar)
Pedro Estevan (percussion)

José Miguel Moreno (vih, conductor)


CD
1. Anónimo: Al alva venid
2. Anónimo: L'amor, dona, ch'io te porto
3. Anónimo: Rodrigo Martines
4. Narváez: Paseávase el Rey moro
5. Del Enzina: Más vale trocar
6. Del Enzina: ¿Si habrá en este baldrés...?
7. Del Enzina: ¿Qu'es de ti, desconsolado?
8. Del Enzina: Hoy comamos y bevamos
9. Ortiz: Recercada quinta sobre el passamezzo antiguo
10. Ortiz: Recercada quarta sobre la folia
11. Ortiz: Recercada segunda sobre el passamezzo moderno
12. Vázquez-Pisador: En la fuente del rosel
13. Vázquez-Fuenllana: Con que la lavaré
14. Vázquez-Fuenllana: De los álamos vengo
15. Sermisy-Fuenllana: Glosa sobre Tan que vivray
16. Mudarra: Si me llaman a mi
17. Mudarra: Ysabel, perdiste la tu faxa (soprano, vihuela)
18. Ortiz: Recercada terçera para viola de gamba sola
19. Ortiz: Recercada settima sobre la Romanesca
20. Morales-Fuenllana: De Antequera sale el moro
21. Pisador: La mañana de Sant Juan
22. Narváez-Mudarra: Diferencias de Guárdame las vacas (2 vihuelas)
23. Anónimo: A los maitines era
24. Anónimo: Niña y viña



También para la música española fue este el siglo de oro. La labor de compositores cortesanos, que unían su labor de músico a la de dramaturgo y poeta, tiene un buen ejemplo en Juan del Encina en el siglo XV y XVI o en el siglo XVII Juan Hidalgo, que musicó las zarzuelas de Pedro Calderón de la Barca como también hará Tomás de Torrejón y Velasco. En tiempos de Carlos V componen Mateo Flecha "el Viejo" (1481-h.1549), autor de Las Ensaladas (Praga, 1581), género que mezcla versos en diversas lenguas. Cristóbal de Morales (Sevilla, h.1500-1553) estudió en Roma, donde publicó algunas misas en 1544. Otros músicos fueron Pedro de Pastrana, Juan Vázquez o Diego Ortiz.
A la época de Felipe II corresponden Gabriel Gálvez, Andrés de Torrentes, Juan Navarro o Rodrigo de Cevallos. En Sevilla trabajó Francisco Guerrero (h.1527-1599), que viajó a Italia y publicó su obra entre 1555 y 1589.
Pero más importante aún fue la labor de compositores y organistas que, partiendo del motete y el madrigal italiano de Palestrina, desarrollaron una gran polifonía, al servicio sobre todo de los oficios religiosos. Destacan las figuras ya mencionadas de Cristóbal de Morales, Francisco Guerrero y sobre todo la del gran Tomás Luis de Victoria, majestuosa, inspirada y mística. Se ha comparado en su profundidad y emoción ascética a la pintura de El Greco, y hoy, gracias a la labor de estudiosos y difusores de su música como Jordi Savall, es reconocido como uno de los más grandes compositores de todos los tiempos. En Roma, que fue donde trabajó principalmente, publicó unas 170 obras -65 motetes, 34 misas, 37 oficios de Semana Santa, Magnificat y Salmos- desde 1572. A partir de 1587 trabaja para la Emperatriz, a cuya muerte compuso un famoso Officium Defunctorum (1605) para seis voces. Su policoralismo -composiciones para dos coros- y cuidado de la armonía -en la escritura de bemoles y sostenidos- lo señalan como precursor del Barroco.
Destaca la escuela de vihuela española del siglo XVI. Aparecieron grandes figuras, como Esteban Daza, Miguel de Fuenllana, Luys de Milán (autor de El maestro, 1536, que incluye fantasías, pavanas, tientos, villancicos, romances y obras originales en que la vihuela admite el canto), Alonso Mudarra (con sus Tres libros de música en cifra para vihuela, Sevilla, 1546), Luis de Narváez (El Delphín, 1538), Enríquez de Valderrábano (Silva de sirenas, 1547), Diego Pisador (Libro de música de vihuela, 1552), Miguel de Fuenllana (Orphenica lyra) y Gaspar Sanz, ya en el último cuarto del siglo XVII, quien dio un impulso definitivo a la guitarra con su obra Instrucción de música sobre la guitarra española.
Por su obra para teclado ganaron fama el burgalés Antonio de Cabezón (1510-1566) en el siglo XVI, y Juan Bautista Cabanilles y Francisco Correa de Arauxo, en el siglo XVII. Las obras clásicas al respecto son las Obras de música para tecla, harpa y vihuela (1578) de Antonio de Cabezón, preparadas por su hijo, y El Libro de Cifra Nueva para tecla, harpa y vihuela (Alcalá de Henares, 1557) de Luis Venegas de Henestrosa: ambas muestran la versatilidad de estas composiciones para adaptarse a instrumentos o a voces humanas.
Todos ellos conformaron un periodo de esplendor para la música española, que, salvo figuras aisladas, no volvió a alcanzar las cotas a las que se llegó en esta época. Sin embargo gran parte de este patrimonio musical se ha perdido y, por ejemplo, de la obra de Francisco de Salinas, que tanto deleitaba a Fray Luis de León, no se ha conservado partitura alguna, sino sólo un tratado teórico.

Muchas gracias a todos.

KARL.